Cuando necesitas financiación, lo habitual es acudir al banco. Pero ¿qué ocurre cuando el banco dice que no?
Puede que necesites financiación para una operación concreta, que tu perfil no encaje en los criterios de una entidad tradicional o que necesites una solución que la banca convencional no puede ofrecerte en este momento.
Y es precisamente en estas situaciones cuando el capital privado puede convertirse en una alternativa de financiación que merece la pena estudiar.
No se trata de buscar dinero sin más. Se trata de encontrar una solución financiera que encaje con las características de tu operación, tus necesidades y las garantías disponibles.
¿Qué es un préstamo de capital privado?
Un préstamo de capital privado es una fórmula de financiación en la que el dinero procede de inversores o prestamistas privados, en lugar de una entidad bancaria tradicional.
En determinadas operaciones, la financiación puede estar respaldada por una garantía inmobiliaria, es decir, un inmueble que actúa como garantía del préstamo. Esto permite estudiar operaciones que pueden no encajar en los criterios habituales de la banca.
El Banco de España explica que una garantía real puede estar constituida sobre un bien concreto y que, en el caso de una garantía hipotecaria, el inmueble responde frente a la deuda. Por eso, no debe entenderse como dinero fácil ni como una financiación sin requisitos. Es una alternativa que debe analizarse cuidadosamente antes de contratarla.