Muchas personas piensan que la primera oferta que les hace el banco es definitiva. Sin embargo, la realidad es muy diferente: una hipoteca se puede negociar y, en muchos casos, hacerlo puede suponerte un ahorro de miles de euros durante la vida del préstamo. El tipo de interés, las comisiones, los productos vinculados o incluso el porcentaje de financiación son aspectos que pueden variar dependiendo de la entidad y del perfil del comprador.
Por eso, antes de firmar una hipoteca, conviene conocer qué puedes negociar y cómo aumentar tus posibilidades de conseguir mejores condiciones.
¿Se puede negociar una hipoteca?
Sí. Aunque cada banco tiene unas políticas comerciales y unos criterios de riesgo, la mayoría de las hipotecas admiten cierto margen de negociación. Eso sí, no todas las personas conseguirán las mismas condiciones. El resultado dependerá de factores como:
- Tus ingresos.
- Tu estabilidad laboral.
- Tu capacidad de ahorro.
- El importe solicitado.
- El valor de la vivienda.
- Tu historial financiero.
- El nivel de endeudamiento.
Cuanto más sólido sea tu perfil, mayor capacidad tendrás para negociar.
¿Qué aspectos de una hipoteca puedes negociar?
Muchas personas creen que solo se puede negociar el tipo de interés, pero existen otros elementos que también pueden marcar una gran diferencia.
- El tipo de interés: Una pequeña reducción en el tipo de interés puede traducirse en un ahorro muy importante durante los años que dure la hipoteca.
- Las comisiones: Algunas entidades aplican comisiones por apertura, amortización anticipada o determinadas gestiones. En muchos casos es posible reducirlas o incluso eliminarlas.
- Los productos vinculados: Seguros, tarjetas, planes de pensiones o domiciliaciones suelen formar parte de muchas ofertas hipotecarias.
Antes de aceptarlos, conviene calcular si realmente compensan el descuento que ofrecen sobre el tipo de interés. Una hipoteca con menos vinculaciones puede resultar más económica a largo plazo. - El porcentaje de financiación: Aunque lo habitual es que los bancos financien hasta el 80 % del valor de la vivienda habitual, existen operaciones en las que es posible conseguir porcentajes superiores dependiendo del perfil del comprador y de la operación.
- El plazo de devolución: Elegir un plazo adecuado también influye en el coste total de la hipoteca. Un plazo más largo reduce la cuota mensual, pero aumenta los intereses pagados. Un plazo más corto permite ahorrar intereses, aunque supone cuotas más elevadas.
¿Es mejor negociar directamente con el banco?
Puedes hacerlo. Sin embargo, negociar una hipoteca requiere conocer cómo trabaja cada entidad, qué perfiles busca y qué margen tiene para mejorar una oferta. Muchas veces el comprador desconoce estas diferencias y termina aceptando condiciones que podrían haberse mejorado. Además, comparar bancos uno por uno puede convertirse en un proceso largo y complicado.
Y para eso estamos nosotros. Negociamos con diferentes entidades financieras para encontrar la hipoteca que mejor se adapta a cada cliente.
No nos limitamos a solicitar una oferta. Analizamos tu perfil, estudiamos la viabilidad de la operación y buscamos el banco que ofrece las condiciones más competitivas para tu situación.