La economía española atraviesa un momento especialmente complicado. La inflación vuelve a ganar fuerza, el precio de la energía está aumentando, el Banco Central Europeo ha vuelto a subir los tipos de interés y el Euríbor ha superado de nuevo el 3%. Mientras tanto, el precio de la vivienda continúa creciendo a un ritmo elevado.
Y todo esto tiene una consecuencia directa: comprar una vivienda y conseguir una hipoteca requiere hoy más planificación que hace unos años.
Pero ¿qué está pasando exactamente? ¿Cómo afecta la situación económica a las hipotecas? ¿Y qué debería tener en cuenta una persona que quiere comprar una vivienda en España?
¿Qué está pasando en España?
En 2026 se están juntando varios factores que afectan directamente a la economía de los hogares. Por un lado, España mantiene un crecimiento económico relativamente sólido. El Banco de España prevé un crecimiento del PIB del 2,6% para 2026 y una tasa media de paro del 10%.
Sin embargo, la inflación se ha convertido de nuevo en uno de los principales focos de preocupación. De hecho, el Banco de España ha elevado su previsión de inflación para España hasta el 3,9% en 2026, frente a la previsión anterior del 3,6%.
¿El motivo? Entre otros factores, el aumento de los costes energéticos y la incertidumbre internacional. Y aquí es donde la situación económica empieza a conectar directamente con las hipotecas.
La inflación vuelve a ser protagonista
La inflación afecta a nuestro día a día: alimentación, transporte, energía, ocio, vivienda… Pero también puede afectar indirectamente a nuestra capacidad para conseguir financiación.
Cuando el coste de vida aumenta, una familia necesita destinar una mayor parte de sus ingresos a sus gastos habituales. Y cuando una entidad bancaria estudia una solicitud hipotecaria, analiza precisamente la relación entre los ingresos, los gastos y las deudas del solicitante.
Por eso, una subida del coste de vida puede reducir el margen disponible para asumir una nueva cuota hipotecaria. Y esto es especialmente importante para quienes ya están cerca del límite de esfuerzo financiero que la entidad considera adecuado.
El BCE vuelve a subir los tipos de interés
Uno de los grandes cambios de 2026 ha llegado desde el Banco Central Europeo. En septiembre, el BCE decidió subir sus tres tipos oficiales en 25 puntos básicos, situando la facilidad de depósito en el 2,50%, las operaciones principales de financiación en el 2,65% y la facilidad marginal de crédito en el 2,90%.
El motivo principal está relacionado con las nuevas presiones inflacionistas provocadas, entre otros factores, por la situación geopolítica y el encarecimiento de la energía. ¿Y qué tiene que ver esto con tu hipoteca? Mucho.
Los tipos de interés influyen en el coste de financiación y en las condiciones que las entidades pueden ofrecer a sus clientes. Por eso, cuando los tipos suben, financiar una vivienda puede resultar más caro y el acceso al crédito puede volverse más exigente.
El euríbor vuelve a superar el 3%
Si hay un indicador que los hipotecados están mirando especialmente, ese es el euríbor. El euríbor a 12 meses cerró septiembre de 2026 en el 3,247%, frente al 2,954% de agosto. Además, se situó 1,075 puntos por encima del nivel registrado un año antes.
Esto es especialmente relevante para quienes tienen una hipoteca a tipo variable. Una subida del euríbor puede traducirse en una revisión al alza de la cuota hipotecaria, dependiendo de las condiciones concretas del préstamo y del momento en el que se realice la revisión.
Pero también tiene consecuencias para quienes todavía no han comprado.
Porque el escenario de tipos afecta a las condiciones de las nuevas hipotecas y a la capacidad de endeudamiento de los compradores.
Y mientras tanto, la vivienda sigue subiendo
Aquí aparece una de las grandes dificultades del mercado actual. Podría pensarse que unos tipos más elevados deberían provocar una caída importante del precio de la vivienda. Pero eso no es lo que estamos viendo.
Según el INE, el precio de la vivienda aumentó un 12,2% interanual en el segundo trimestre de 2026. La vivienda de segunda mano subió un 12,9%, mientras que la vivienda nueva aumentó un 7,4%. Además, respecto al trimestre anterior, el precio medio de la vivienda aumentó un 3,4%.
¿Significa esto que ahora no es buen momento para comprar?
No necesariamente y esta es una de las cuestiones más importantes. No existe un momento perfecto para comprar una vivienda que sea igual para todo el mundo.
El contexto actual sí hace que haya que estudiar mucho mejor la operación antes de dar ningún paso. Porque esperar también tiene un coste. Si la vivienda continúa aumentando de precio, esperar unos meses no garantiza encontrar una casa más barata.
Y si los tipos cambian, tampoco existe la certeza de que las condiciones hipotecarias futuras sean mejores. Por eso, más que intentar adivinar qué hará el mercado, lo importante es saber qué puedes conseguir tú hoy.